Renault: subasta obras maestras que no hay que perderse
- November 18, 2025
- bquinteiro
El 7 de diciembre, Flins-sur-Seine se convertirá por un día en el paraíso de los coleccionistas. Renault y Artcurial Motorcars acaban de centrar la atención en una subasta que pasará a los libros de historia. Cien vehículos de la Colección Renault, todos duplicados, todos auténticos. Están todos listos para dejar el museo y pasar a manos de quienes los amarán para siempre. Más del 90% de los lotes no tienen precio de reserva. Un gesto de generosidad en un mundo donde las subastas de coches históricos suelen ser duelos entre multimillonarios.
Un catálogo especial
El motivo es noble. En 2027 abrirá al público Les Collections Renault, un flamante museo en la histórica planta de Flins, a cuarenta kilómetros de París. Allí, los 125 años de la Marca serán contados en un único y espectacular espacio. Para hacer sitio a los 600 ejemplares únicos que permanecerán expuestos para siempre, Renault ha decidido ceder los duplicados. Conservará al menos uno de cada modelo nacido desde 1898 hasta hoy. ¿El resultado? Un catálogo que parece un libro de sueños, con monoplazas de Fórmula 1, reinas de los rallies, concept-cars que nunca llegaron a producción.
Se empieza por los orígenes. Desde el Type D de 1901, funcionando como el primer día, hasta las réplicas del Type A de 1898. Una térmica y otra eléctrica construidas en 1998 en poquísimos ejemplares para el centenario. Todos ellos están ahí para recordar que Louis Renault ya lo había entendido todo cuando el mundo todavía se movía a caballo.
Luego llega el trueno. Veinte Fórmula 1 de los años Turbo, de 1981 a 1985, esas amarillas que hicieron temblar a Ferrari y McLaren. El RE40 que ganó en Spa con Prost, el RE60 01B de Tambay, el RE27B de Arnoux. Algunos todavía tienen los cuadernos técnicos originales de Viry-Châtillon. Hojas que valen más que un Van Gogh para quien sabe leer los secretos de un V6 de $1500\text{ cc}$ capaz de $900\text{ CV}$ en clasificación. Quince victorias, treinta y una pole positions. Una revolución tecnológica que empezó mal –el RS01 fue apodado “Yellow Teapot” por las humaredas– y terminó con Jabouille, que en Dijon en 1979 hizo llorar de alegría a medio paddock.
Las reinas de la resistencia
No faltan las reinas de la resistencia. El Alpine A442 chasis 0, el de las pruebas de Columbus con la librea psicodélica, listo para recordar que en 1978 Renault rozó la victoria absoluta en Le Mans. En los rallies están el Maxi Turbo 5 prototipo B0 y el Renault 5 GT Turbo Bandama, todavía sucio de tierra roja marfileña, conducido por Alain Oreille en el Mundial del ’89. Y luego, los iconos cotidianos. El 4CV restaurado a la perfección, el Clio Williams en condiciones de concurso, el R5 Police que parece recién salido de una serie de televisión de los ochenta, el Floride “Disney” que huele a Eurodisney antes de que se llamara Disneyland Paris.
También hay Alpine raros. Entre ellos, el A610 Evolution, el más potente jamás construido, y la maqueta del A110 que ya hace soñar con 2027. Y luego, los concept-cars, esos que hicieron girar cabezas en los salones de París, Ginebra, Tokio. Estos prototipos nunca verán la cadena de montaje, pero escribieron el futuro del diseño Renault.
Renault: no solo coches
Pero la mayor sorpresa llega después de los coches. Cien objetos que parecen sacados de una película de Wes Anderson: cuarenta modelos de túnel de viento –un Twingo nacarado, un Supercinq que parece una joya–, motores de Fórmula 1 completos con su caja de transporte, incluido el V6 EF15 que impulsó el Lotus de Senna en Detroit ’85. Cascos, monos de réplica, péndulos, barcos, el disco volador Reinastella hecho con Disney. Incluso el reloj de doble cara Bodet que durante décadas marcó los turnos en Flins. Y tres maquetas de los Liberty-Ship que llevaban los Dauphine a Estados Unidos cuando América descubría el coche francés.
«Es un honor y una emoción única», confiesa Pierre Novikoff, vicepresidente de Artcurial Motorcars. «Renault nos ha abierto las puertas de su corazón y nos ha dicho: elegid vosotros lo que puede seguir viviendo fuera de aquí. Los coleccionistas se convertirán en los nuevos custodios de este patrimonio».
El 7 de diciembre, bajo las naves donde un tiempo nacían Clio y Zoe, se escribirá una nueva página de la historia Renault. No una liquidación, sino un traspaso de testigo. Porque esos cien coches no dejan un museo. Entran en casas donde serán acariciados, conducidos, contados. Y en 2027, cuando Les Collections abra sus puertas, todavía habrá un Type A, un RE40, un Alpine A442. Pero en algún lugar del mundo, otro estará girando la llave de otro RE40, con el turbo silbando y el corazón latiendo fuerte como en 1983. Flins-sur-Seine, 7 de diciembre de 2025. Apuntad la fecha. Podría ser la última vez que un pedazo de historia Renault cuesta menos que un Dacia nuevo. Y la primera vez que un museo decide compartir sus tesoros en lugar de encerrarlos en una vitrina.
Fuente: https://www.lojack.it/blog/blog/2025/11/renault-allasta-capolavori-da-non-perdere/